La enfermería en los últimos tiempos ha sufrido una gran evolución: en formación, en competencias, en desarrollo profesional… Pero toda esa evolución no se ha traslado a la realidad del sistema sanitario como debería. “El momento actual se resume en la necesidad de pasar de las palabras a los hechos, que se realice el cambio que llevamos pidiendo desde hace años: una reclasificación profesional adaptada a nuestra formación y nuestras capacidades”. Así lo ha señalado Diego Ayuso, secretario general del Consejo General de Enfermería, en la jornada sobre la enfermería oncológica que ha celebrado el diario La Razón en colaboración con el Consejo General de Enfermería (CGE) y los demás principales organismos y asociaciones de enfermería de nuestro país.
En la mesa de debate sobre la situación actual de la enfermería todos los estamentos de la profesión desde los colegios profesionales, el sindicato Satse, los directivos de enfermería y enfermeras gestoras en los ámbitos público y privado. Y todos han coincidido en la gran transformación de los últimos años de la profesión. Pero no es suficiente. Esa evolución, esas nuevas capacidades y competencias que han llegado desde la formación, deben trasladarse también al ámbito laboral, a su participación en la toma de decisiones y para ello es imprescindible que la Administración pública reconozca el nivel profesional que les corresponde: el mismo que otros profesionales con la misma formación.
“Queremos estar en el lugar que nos corresponde, lo que tienen otros estamentos con nuestra misma formación: el grupo A. No pedimos que se nos trate diferente, pedimos que se nos trate igual que a todos. Ese cambio debe trasladarse a la realidad laboral, pues no sólo es un maltrato laboral y salarial, es una injusticia que debe ser corregida. Desarrollar las competencias que las enfermeras, que nos dejen hacer, no es una reivindicación corporativista, es una reivindicación social para atender mejor a la población, en beneficio de la ciudadanía”, ha incidido Ayuso.
Como recordaba Paloma Repila, adjunta a la Secretaría de Acción Sindical Satse, el ministerio de Sanidad está muy activo, “sobre la mesa están el estatuto marco, la prescripción enfermera, la ley de ratios, las especialidades, la estrategia de cuidados… Vivimos un momento decisivo y es el momento de pedir igualdad. No queremos migajas ni planes B, queremos los mismos requisitos, iguales condiciones, igual retribución e igual formación”.
Pero como recordaba, con unas competencias en materia de Sanidad transferidas a las comunidades autónomas, las negociaciones no son solo estatales. Las enfermeras “tenemos la capacidad, las ganas, tenemos que creérnoslo más”, subrayaba.
Unidad
De hecho, en ese creérselo más se incluye una mayor unidad de toda la profesión. Como destacaba Jesús Sanz Villorejo, presidente de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería, ANDE, “nadie nos va a regalar nada. Debemos trabajar en la unidad de la profesión. Todos tenemos claros nuestros retos, y o vamos juntos o no lograremos nada. Los responsables de sociedades científicas, sindicatos, universidades, del Consejo, de los colegios provinciales, tenemos una responsabilidad y no hacemos lo suficiente, aunque estamos avanzando”.

Sin olvidar que el impulso definitivo debe partir de las propias enfermeras de base. Como recordaba Sanz “hemos vivido algunas manifestaciones y la mayoría de los profesionales le han dado la espalada. O nos implicamos y como colectivo realizamos acciones que tensionen a la sociedad, si no demostramos lo que hacemos no conseguiremos una mayor cuota de poder.
A este respecto Satse se preguntaba si estamos dispuestos a hacer una huelga, ya sea la japonesa, como proponía Ande, o parando el sistema. A su juicio esto último es lo que necesitamos. Pero con el compromiso real de abajo a arriba. Si para lograr el cambio es preciso hacer una huelga, necesitamos de vosotras, de las enfermeras de a pie”, ha subrayado.
Liderazgo
Pero no solo eso. También es preciso contar con más perfiles políticos y que las enfermeras estén en los puestos de decisión. “Necesitamos llegar a los sitios donde se toman las decisiones para romper el status quo”, reivindicaba Sanz. Un liderazgo que debe ejercerse en todos los lugares donde estén, ya sea en la asistencia, en la investigación, o en la política.
Así, Almudena Santano, gerente del hospital Infanta Cristina de Madrid, destacaba que “las enfermeras empezamos a estar en los niveles de decisión. Somos exportadores de talento enfermero. Eso habla de la calidad de nuestra formación. Por ello, las enfermeras tenemos que tener más visibilidad y ser tenidas en cuenta”.
Cambio de modelo
En España nuestro modelo sanitario es médico-centrista, con una ratio de médicos de las más altas de Europa, mientras que la de enfermeras es de las más bajas. Para Diego Ayuso ello se debe a que “nuestro sistema pivota en lo médico, en la atención aguda, en la enfermedad, en el hospital. Pero la situación está cambiando, aparece la cronicidad, hay que cuidar a una población envejecidad, reforzar el papel de la atención primaria, de la prevención, está la salud mental, y ahí las protagonistas somos las enfermeras. Hay que cambiar el modelo y que las enfermeras lideren el proceso”, reclamaba el secretario general del CGE.
Un cambio de modelo, en un momento de gran incertidumbre como el actual, exige también la adaptación de las propias enfermeras. “En el ámbito sanitario conviven cuatro generaciones diferentes de enfermeras, con cuatro modelos diferentes de formación. Todas somos conscientes de que hay que cambiar el modelo para ajustarlo a las necesidades de los pacientes. Un paciente más digital, más enterado, más formado, pero también más envejecido”.
Por su parte Carmen Casado, directora de Enfermería del hospital HLA Universitario Moncloa, reivindicaba el trabajo de las enfermeras en la sanidad privada. “Si la pública está mal, la privada es mucho pero, porque arrastramos prejuicios desde hace mucho tiempo. La Sanidad pública y la sanidad privada formamos un mismo ecosistema y ambos se sostienen con las enfermeras. Las de la privada también somos esenciales, también merecemos reconocimiento y condiciones laborales acordes a nuestro papel. Aunque el centro sea privado la ética del cuidado es la misma, basada en defender la dignidad del paciente. La gestión puede ser privada pero la vocación es pública. La calidad del sistema sanitario depende de todas las enfermeras estén donde estén”, concluía.
Fuente: https://diarioenfermero.es/las-enfermeras-reclaman-la-reclasificacion-y-la-unidad-de-la-profesion/
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