Sanitarios con la moral alta y al "200%"

ANGÉLICA GONZÁLEZ

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Son, para bien y para mal, los hombros sobre los que descansa la gigantesca crisis del coronavirus que ha puesto al país del revés y la piedra angular del sistema sanitario público sobre el que probablemente nunca más va a ponerse una sombra de duda o de recorte. Celadores, limpiadoras, personal de Administraciòn, médicos de todas las especialidades hospitalarias y de Atención Primaria, auxiliares de Enfermería, enfermeras... componen el santo laico y científico al que todos nos estamos encomendando en estos días aciagos. Pero, ¿cómo están ellas y ellos? ¿Cómo les afecta enfrentarse a una pandemia tan desconocida como virulenta? ¿De qué manera se están adaptando a unos ritmos de trabajo vertiginosos? ¿Cómo gestionan los miedos, tan humanos, al contagio, a la posibilidad de trasladar a sus casas el virus? Todas las voces que hemos escuchado haciendo un rápido diagnóstico de la situación a poco más de una semana desde que se hiciera firme el Estado de Alarma coinciden: el ánimo sigue alto, la gente está trabajando en equipo dejando a un lado cualquier asunto que no tenga directamente que ver con la enfermedad y sin mirar el reloj ni el calendario.

Así lo confirma, por ejemplo, la presidenta del Colegio de Enfermería de Burgos, Esther Reyes, que está en permanente contacto con profesionales de todos los niveles y de todos los puntos de la provincia:

«Puedo decir muy claramente que las enfermeras están demostrando una disponibilidad increíble y que están dando el 200% en su labor todos los días, asumiendo cambios de turnos e incluso de servicios en el caso de las de hospital, y poniéndose al día rápidamente las que son llamadas ahora a las unidades más críticas como Medicina Interna o UCI por tener experiencias anteriores en este trabajo».
Reconoce que está siendo una labor ímproba y no exenta de miedos que las enfermeras están gestionando muy bien, por lo que expresó su agradecimiento desde el Colegio: «Es lógico que sientan temor a poder llevar a sus casas el virus y que vivan con inseguridad la escasez de equipos de protección individual, pero a pesar de ello están volcadas».

También el presidente del Colegio de Médicos, Joaquín Fernández de Valderrama, hace periódicamente rondas por aquellos de sus colegas que están en los servicios donde se acumula más trabajo y tensión y lo que está percibiendo es que todo el mundo está yendo a lo importante y colaborando «dejando de lado pequeñas rencillas que pueden surgir en el trabajo del día a día como por ejemplo de quién es este o este otro paciente». Cree que «todavía» están altos los ánimos porque saben que la meta sigue lejos: «Creo que, en general, son muy conscientes de que queda mucho por delante y de que es necesario administrar las fuerzas».

Fernández de Valderrama señaló, en la misma línea de Reyes, la incertidumbre y ansiedad que crea la falta de material protector, «que se va paliando a golpe de envíos diarios», y explicó su experiencia como jefe del servicio de Urgencias del Hospital Santiago Apóstol de Miranda de Ebro: «Desde hace ya varios días a las 8.30 de la mañana hacemos una reunión a la que puede acudir todo el mundo y exponer sus inquietudes y problemas, creo que es un momento que puede servir para relajar un poco la tensión que se está viviendo». Además, asegura que está facilitando cambios al personal que pueda estar viviendo en casa una situación sensible por tener cerca familiares vulnerables y que es «tranquilizador» tanto para profesionales como para la población en general saber «que la crisis está siendo manejada por gente experta».

Por su parte, el coordinador del centro de salud de San Agustín y miembro del colectivo Sanidad Pública, Pablo Pérez Luengo, afirma que en Atención Primaria también las cosas siguen bien, lo que, a su juicio, es una demostración del valor de los miembros del sistema sanitario que ha sobrevivido a tantos recortes: «Esta crisis está siendo una especie de acicate para todos, hay una colaboración increíble entre los distintos centros de salud y creo que el ánimo no va a decaer». Pérez-Luengo, al igual que los presidentes de los colegios, asegura que los aplausos que llegan todas las tardes son muy emocionantes y les impulsan a seguir adelante

Sara Peña, una joven enfermera de la UCI del HUBU, reconoce la tensión y la incertidumbre que se está viviendo pero también la profesionalidad de todas sus compañeras: «Esta crisis está sacando lo mejor de cada persona y quiero decirle a la gente que las enfermeras estamos haciendo nuestro trabajo igual de bien que siempre y al lado de los pacientes». Y no solo eso sino que, además, se apoyan entre ellas. Como miembro del movimiento Nursing Now explicó que recientemente han enviado su apoyo al bloque H con un cartel en el que se puede leer: «Todo lo que eres es todo lo que necesitamos. Ánimo, compañer@s de la H».

Esta buena situación emocional que, de momento, refieren los sanitarios tiene que ver, según Jesús Sánchez, psicólogo del HUBU, con «los excelentes recursos psicológicos que ya están automatizados al haber trabajado en muchas situaciones de estrés muy importante». Pero lo que teme es que si la crisis se alarga, como es más que previsible, aparezca un decaimiento del estado de ánimo y una ansiedad elevada -«no estamos acostumbrados a intervenir en una situación tan prolongada»- además de sentimientos de culpabilidad, ansiedad anticipatoria e insomnio, entre otros, «por la dificultad de integrar los riesgos profesionales del coronavirus con su vida personal, en la que prima el temor al posible contagio de la familia».

Fuente: https://www.diariodeburgos.es/Noticia/Z2CA17D8F-A415-9BA6-C59894AE697393E1/202003/Sanitarios-con-la-moral-alta-y-al-200

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