La troika insiste en que se apliquen seis reformas urgentes

 

Fuente: El País

La Comisión y el BCE destacan los avances de España en su último examen antes del fin del rescate

 

"Y sin embargo". Siempre, siempre hay un pero: la Comisión Europea y el Banco Central Europeo —además del Fondo Monetario Internacional— certificaron ayer su evaluación positiva sobre los progresos de España y su sistema financiero con la vista puesta en el inminente final del rescate, aunque no olvidaron citar los lunares —diversos, profundos y peliagudos— que pueden afectar a la economía española y a sus bancos en una salida de la crisis que se adivina retorcida, brumosa, plagada de obstáculos. La situación ha mejorado, según refleja el análisis de los hombres de negro, que visitaron Madrid entre el 2 y el 13 de diciembre. Todo lo demás se resume en ese sonoro "y sin embargo" que aparece en todos los comunicados de las instituciones que supervisan el salvavidas financiero a España, con cargas de profundidad para contrarrestar el tono acrítico de quienes se han apuntado al mantra de moda, "lo peor ya ha pasado".

 

 

"La situación económica sigue sujeta a riesgos, mientras los desequilibrios continúan corrigiéndose", avisan los inspectores de las instituciones europeas. Esos riesgos son básicamente tres: la moribunda salida de la crisis —con el crédito aún cayendo, la morosidad al alza y la tasa de paro por las nubes—; el ajuste inmobiliario —que se ha ralentizado "pero aún no se ha completado", según la Comisión y el BCE—, y las próximas pruebas del Eurobanco, que obligan a las autoridades españolas a "seguir vigilando de cerca" la estabilidad del sistema financiero, en particular de las cajas que necesitaron fondos europeos.

Todo ello está relacionado: la rentabilidad de la banca ha mejorado, al igual que el acceso a los mercados, y aun así el sector se enfrenta a posibles dificultades por "la continua presión sobre el valor de los activos" y la caída de los márgenes. Traducción libre: si la morosidad sigue subiendo, la banca puede sufrir; si los precios de las casas siguen cayendo, habrá que hacer más provisiones. Sin apenas crecimiento y sin una rebaja sensible del paro, las dificultades son más que probables.

 

 

Nada nuevo bajo el sol, salvo por el hecho de que se acerca el final del rescate —con todas las previsibles alharacas— y los riesgos siguen ahí. Nada nuevo tampoco respecto a las recetas para mejorar la situación: la Comisión, el BCE y el FMI piden una y otra vez reformas. Rebasado ya el ecuador de la legislatura, la troika sigue afeándole al Gobierno los retrasos que acumula, que contrasta con el cumplimiento escrupuloso de las condiciones impuestas sobre el sistema financiero. Los inspectores reclaman hasta cinco reformas: la mil veces retrasada ley de servicios profesionales —para acabar con las barreras de entrada en varias profesiones—, la reforma de la Administración pública, la segunda vuelta de la reforma laboral, la eliminación del déficit de tarifa en el sector eléctrico y una revisión a fondo del sistema fiscal. Además, Comisión y BCE conminan a España a que respete "plenamente" los objetivos de déficit, ante el riesgo de incumplimiento.

 

 

El rescate, en definitiva, ha funcionado, pero eso no significa que los problemas hayan desaparecido. España "debería seguir estimulando a la banca a aprovechar la actual buena situación en los mercados para emitir acciones, restringir el pago en metálico de dividendos y mejorar sus resultados con medidas para ganar eficiencia, en vez de confiar en la contracción del crédito para mejorar sus resultados", dispara el FMI.

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